HORIZONTE FINAL (Event Horizon, Paul Anderson, 1997) - ME LLAMAN MULO

martes, 18 de septiembre de 2012

HORIZONTE FINAL (Event Horizon, Paul Anderson, 1997)

En el año 2040 se lanza la nave espacial experimental "Event Horizon", su misión probar un novísimo sistema de motores que le permitirá plegar el espacio, es decir, viajar entre dos puntos separados por años luz de distancia instantáneamente. Sin embargo, la nave desaparece sin dejar rastro, considerándose el mayor desastre espacial hasta la fecha. Siete años después, la nave reaparece misteriosamente orbitando Neptuno. El creador de ésta, el doctor William Weir (Sam Neill) se incorporará a la tripulación de la nave de rescate "Lewis and Clark cuya misión será averiguar que ha pasado con la tripulación de la Event Horizon, así como intentar descubrir dónde ha estado estos siete años.

En un principio, cualquier aficionado al cine de ciencia ficción habrá visto este argumento con ligerísimas variantes infinidad de veces, por lo que la pereza por ponerse a ver más de lo mismo empezará a hacerse patente. Si además ese hipotético fan descubre que el director de la cinta que nos ocupa es Paul Anderson, perpetrador de "perlas" como Alien vs Predator o Mortal Kombat, y mente (es un decir) responsable de la saga cinematográfica de Resident Evil, lo más probable es que la pereza se transforme en una pulsión incontrolable de arrancarse los ojos antes de tener que padecer esta película.



Y, lo que son las cosas, estaría comentiendo un grave error, porque Horizonte Final es una de las combinaciones más potentes de cine de ciencia-ficción y terror que nos dió la década de los noventa.

¡¡Aviso!! A partir de este punto habrá SPOILERS a cascoporro, los cuales destrozarán el disfrute de la película para quien nó la haya visto aún, así que, si ése es tu caso, para de leer y ponte a verla inmediatamente, luego podéis volver y terminar de leer el post.

¿Ya la habéis visto?. Bién, entonces empecemos.


Los primeros minutos de la cinta no nos hacen presuponer que vayamos a ver nada especial. Los personajes, si bién están ligeramente mejor presentados que los que nos viene teniendo acostumbrados el último cine palomitero de Hollywood, no dejan de ser los clásicos arquetipos mil veces vistos. El cientítico obsesionado con su creación, el rudo pero justo capitán de la nave de rescate, la tripulación que, estando a punto de tomarse unas vacaciones, es reclutada a la fuerza para la misión. En resumen, nada nuevo bajo el sol, a eso añadimos que todos los indicios de la historia apuntan a que vamos a ver la enésima lucha entre astronautas y el típico alienígena babeante que acecha en la oscuridad y que los irá eliminando uno a uno a causa de la ineptitud de los protagonistas. Pero, que diablos, los diseños son chulos, los personajes molan y la Event Horizon es una pasada, así que a pesar de todo te dejas llevar.

Una auténtica chulada.
La supuesta previsibilidad de la historia da un giro inesperado una vez que los tripulantes de la Lewis and Clark entran en el pecio abandonado. Justin (Jack Noseworthy) se acerca a investigar a la sala de ingenieria donde está el prototipo de motor espacial que abre los portales, inesperadamente, el motor empieza a funcionar y Justin acaba absorbido en su interior. Cuando los tripulantes consiguen sacarle de ahí, aparentemente en coma, intentan regresar a la nave de rescate, pero las ondas gravitatorias provocadas por la activación del motor de la Event Horizon provocan que ésta tenga una brecha en el casco, que el ingeniero Cooper (Richard T. Jones) debe reparar antes de que puedan volver. De repente Justin despierta e intenta suicidarse lanzándose al espacio sin traje, debido a algo terrible que ha visto durante su estancia en el interior del portal dimensional, el capitan Miller (Laurence Fishburne) consigue salvarlo aunque con graves heridas.

A partir de ese momento toda la tripulación de la Lewis and Clarke empiezan a tener terribles alucinaciones, las cuales sacan a la luz sus mas oscuros miedos, poco a poco empiezan a tener un terrible presagio, el cual se confirma cuando logran decodificar el cuaderno de bitácora de la Event Horizon, descubriendo el horrible destino de su tripulación, los cuales aparecen siendo torturados de maneras horribles en un escenario dantesco, la verdad empieza a aflorar, la Event Horizon ha viajado al infierno y ha regresado viva, y ahora pretende volver con su nueva tripulación. Para mayor gravedad el doctor Weir empieza a enloquecer por las visiones que le proyecta la nave y destruye la Lewis and Clarke. Los supervivientes deben intentar salvarse en esta casa encantada futurista....

La puerta al infierno...


Como podéis ver el argumento resulta ser una vuelta de tuerca a la típica historia de casa encantada como The Haunting (Robert Wise, 1963) o el Resplandor (Stanley Kubrick, 1980), especialmente de ésta última, llegando a homenajear la famosa escena del mar de sangre saliendo del ascensor en una de sus secuencias. El desarrollo, si bien no resulta satisfactorio al 100% para el potencial que daba la historia (en manos de otro director más compentente habríamos podido tener un auténtico clasicazo) si resulta lo suficientemente correcto como para poder disfrutar enormemente la película, pese al final copletamente convencional que casi da al traste con los logros obtenidos a lo largo de su metraje. Pese a todo el conjunto es francamente entretenido e incluso perturbador en algunas de sus escenas, logrando una sensación de desasosiego en muchos momentos la mar de agradable.

Desgraciadamente el hostión que se metió en taquilla tanto con ésta película (recaudó apenas 26 millones de dólares, siendo su presupesto de 60 millones), como con Soldier (1998) hizo que Anderson se abandonara al cine más descerebrado, quién sabe si hubiera sido otra su carrera si hubieran tenido éxito estas dós películas, porque creo que potencial tenia. De todos modos, con el tiempo la película ha alcanzado un estatus de culto y está mucho mejor considerada que el día de su estreno, siendo una clara influencia de otra obras, incluso fuera del ámbito cinematográfico, como el videojuego Dead Space, y llegando a ser incluso referenciada en la detestable serie Padre de Famila (Family Guy).

Acojona ¿eh?




Según Anderson, el metraje original ascendía a poco mas de dos horas, sin embargo, la productora le obligó a dar el tijeretazo a aproximadamente treinta minutos de metraje, los cuales se supone que constituian en su mayor parte escenas sobre ese dantesco infierno que se entreve en el cuaderno de bitácora de la nave. Por desgracia esas escenas parece que se han perdido para siempre, lo cual es una desgracia, dado que por lo poco que podemos ver de ellas, de una forma bastante fugaz, habrían añadido bastante potencia perturbadora a la ya de por sí desasosegante historia. En cualquier caso la película casi echa por tierra toda la turbadora atmósfera de gran parte de su metraje en sus últimos veinte minutos., al construir un clímax bastante tópico, que no cuadra para nada con lo anteriormente visto (secundario cómico salvando la situación incluido). A pesar de ello, el terrible destino del capitán Miller al sacrificarse por su tripulación, asi como el susto final, el cual a pesar de ser el mil veces visto en otras películas de terror, acaba funcionando por lo ominoso de la amenaza, recuperan en el último momento parte de la atmósfera perdida.

No quisiera terminar esta reseña sin hacer una mención especial al maravilloso diseño de producción que tiene el film, empezando por los fantásticos diseños de la Event Horizon, tanto en su exterior, basado al parecer en la catedral de Notre Dame, como en el interior de ésta, los cuales consiguen crear en gran medida la sensación de ominosa amenaza que emana de la nave debido a su mezcla de goticismo y alta tecnología. Estos diseños elevan varios puntos por encima de la media la calidad final de la película respecto a otras similares.

En resumen, si disfrutásteis con películas tan perturbadoras como Hellraiser (Clive Barker, 1987) y os encantan las historias de casas encantadas, deberíais darle una oportunidad a ésta película, no creo que os vaya a defraudar. Todo un clásico de culto que mereció mas suerte en su momento y que pide un remake a gritos, hecho por un director con más talento (¿que tal Alexandre Ajá?) y una productora con mas cojones.


PUNTUACIÓN EN EL MULÓMETRO:7.5

2 comentarios:

  1. Muy buena reseña, la verdad que me hubiese gustado ver un poco mas de ese infierno del que tanto se hablaba, creo que en esos 30 minutos hubiese habido mas tiempo para explicar un poco la creacion del nucleo, el infierno y muchas otras cosas mas.
    Es una gran pelicula de terror

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  2. "Pide un remake a gritos"?????? Yo no lo creo así. Tal y como está, es una película excelente, que asusta como muy pocas lo han hecho antes y/o después. No creo que otro director la pudiera mejorar. Es la mejor película de Paul W.S. Anderson, y punto.

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